jueves, 18 de diciembre de 2008

EMERGER

Podemos ordenar todos los rinconcitos del cerebro i conseguir archivar los sentimientos y los conocimientos en pulcros directorios.
Inaplicable al corazón. En cualquier momento se puede abrir un pequeño cajón y llenarnos de un recuerdo de emociones inesperadas

2 comentarios:

Pedro Estudillo dijo...

Tus textos son como pequeñas perlas de diamantes, imperecederos e infinitos.
Ha sido todo un placer pasar por aquí, gracias por la invitación. Y si me lo permites, seguiré cerca, esto me gusta.
Por supuesto, mi casa es la tuya también, ven cuando te apetezca.
Un beso.

Araceli Esteves dijo...

Ay...esos cajones que se abren cuando uno menos espera, y salen esos recuerdos que hay que partir con cuchillo...M´ha agradat molt, com sempre.Un petó.